12 de febrero de 2015

Innovación abierta y su potencial desaprovechado


Aclaración: Nota de opinión publicada desde Colectivo por la Igualdad, con la colaboración de los compañeros Ignacio Scuderi y Ana Maria Vaquez Duplat a quienes agradezco profundamente. 

Ver nota publicada en: 
http://www.derechoalaciudad.com.ar/2015/02/innovacion-abierta-y-su-potencial.html



Innovación abierta y su potencial desaprovechado


Por: Juan Carlos Travela

Mucho se ha avanzado en la ciencia económica desde que Joseph Schumpeter planteó que la innovación es realizada por el empresario innovador, con el único fin de mantener o aumentar su tasa de ganancia. Aquí se resaltó la importancia del empresario innovador como el actor más importante en el proceso dinámico, que lleva a la transformación cualitativa de la sociedad. Con el correr de las décadas surgen nuevos conceptos como el de innovación abierta, donde los usuarios forman parte del proceso de innovación, adaptando los productos y/o procesos productivos a partir del propio uso y en interacción con el resto de los actores. Éste se lleva adelante en laboratorios ciudadanos, un ejemplo de estos es el de Nokia localizado en Finlandia.

Hasta aquí, si bien se modificó el proceso de innovación dándole lugar al usuario, éste se realizó en pos de obtener un nuevo producto para colocar en el mercado, es decir, aumentar la tasa de ganancia de la empresa. Sin embargo, en Latinoamérica surgieron estos laboratorios ciudadanos en sectores socioeconómicamente marginados, no con el objeto de generar beneficios para un privado sino para mejorar las condiciones de vida de la población (Schiavo, et al., 2013). Un ejemplo de esto es el Centro Tecnológico Comunitario (CTC) de Nono, un pequeño pueblo de tras la sierra, Córdoba, que tras varios años de trabajo, logró brindar conectividad, alfabetización digital y competencias en TIC que le permitió a los integrantes del CTC ganar un concurso de subsidios del FONSOFT. Además, logró brindar educación superior mediante un convenio con la UNL, lo que significó que la población de Nono no tenga necesariamente que irse del pueblo en búsqueda de una carrera universitaria[1].

La innovación abierta y el uso de tecnologías de la información y comunicación en comunidades en situación de vulnerabilidad generan innovaciones, aumento de las habilidades de las personas, inclusión de nuevos actores, y fortalece la identidad comunitaria. Para Michael Gurstein, doctor en ciencias sociales de Cambridge, la innovación no se trata de novedad, sino de “novedad aquí” haciendo referencia al contexto particular, cultural y económico del lugar donde se lleve adelante, lo que explica lo sucedido en Latinoamérica. Además explica cómo la innovación abierta produce impactos positivos no solo a través del efecto “trickle down”, de arriba hacia abajo, sino también “trickle up” donde los cambios realizados en la comunidad tienen beneficios potencialmente distribuidos (Finquelievich, 2014). 

Esta posibilidad de trabajar en conjunto en pos de generar innovaciones sociales permite contrarrestar las desigualdades que genera en una comunidad, la incorporación de TIC por parte de los actores mejores posicionados. Para intentar que esto no suceda, justamente se necesita una infraestructura social de apoyo que aglutine los esfuerzos comunitarios, los multiplique y regenere constantemente. 

Nuestro jefe de la Ciudad, Mauricio Macri, conoce el concepto de innovación abierta. Podemos verlo en “Innova Lab” al que se define en la página del GCBA como un “espacio para crear nuevos conocimientos de manera totalmente colaborativa con el resto de la Sociedad”[2]. Sin embargo parece haberse quedado solo con las experiencias europeas, ya que está pensado pura y exclusivamente para empresarios innovadores, emprendedores, pero no con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de quienes más lo necesitan. A la misma conclusión podemos llegar si analizamos los programas que el gobierno de la ciudad promueve para generar inclusión y desarrollo económico, donde los requisitos para acceder a créditos a tasa cero son, por ejemplo, poseer garantías de tercero, inscripción en AFIP, entre otros requisitos de difícil acceso para actividades informales. 

Está claro que el partido que gobierna la Ciudad de Buenos Aires desde el año 2008 no tiene como meta mejorar las condiciones de vida de todos los porteños y las prioridades están a la vista, no solo en sus programas donde excluye a los más necesitados de forma explícita, sino también en el incumplimiento de leyes de urbanización y en la reducción constante del presupuesto destinado a la vivienda.

En este contexto los programas que impulsan la innovación ha sido solo para unos pocos privilegiados, es decir los que innovan pensando en el mercado, respetando, en palabras de Harvey, las pautas de la socialización de la personalidad humana de la ética neoliberal: el intenso individualismo posesivo (Harvey, 2013). 

Frente a la villa 1-11-14, se está construyendo NIDO (Núcleo de Inclusión y Desarrollo de Oportunidades) al que se le asignó un presupuesto de $ 61.203.488,88[3]. Aún siendo un avance para un sector de la población que siempre ha recibido migajas de las políticas públicas del GCBA, mantiene esta misma lógica, la del “trickle down”. Un lugar donde se brindan capacitaciones, guarderías y esparcimiento no es necesariamente un centro donde se impulse la innovación abierta. Una lectura de “NIDO: La oportunidad para el barrio”[4] publicada en la página del Gobierno de la Ciudad, nos acerca a la conclusión de que este centro social no es otra cosa que el acceso a servicios que hasta el momento se le habían negado a los vecinos.

Las necesidades de nuestra población requieren de una política más activa, comenzando por ser una prioridad, ya que tras siete años de gestión NIDO no es más que un proyecto.

Bibliografía:

·         Schiavo, Ester; Dos Santos Nogueira, Camila; Vera, Paula (2013)“Entre la divulgación de la cultura digital y el surgimiento de los laboratorios ciudadanos. El caso argentino en el contexto latinoamericano”. Revista CTS n°23, vol. 8 (pág. 179-199). [En Línea] 27.01.2015
< http://www.revistacts.net/volumen-8-numero-23 >
·         Finquelievich, Susana (2014). “Innovación abierta en la sociedad del conocimiento: redes transnacionales y comunidades locales”. Buenos Aires, 2014. ISBN: 978-987-33-6079-4
[En Línea] – 27.01.2015
·         David Harvey (2013). “Ciudades rebeldes: Del derecho de la ciudad a la revolución urbana”. Madrid, 2013. ISBN :978-84-460-3799-6.



[1] http://www.enredando.org.ar/2013/07/11/nono-tiene-un-centro-tecnologico-comunitario-unico-en-traslasierra/
[2] http://www.buenosaires.gob.ar/modernizacion/institucional/gobierno-abierto
[3]http://www.buenosaires.gov.ar/areas/planeamiento_obras/licitations/web/uploads/30fa2c82ba8f3860ac47ee6d5b2ba1f1.pdf
[4] http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/nido-la-oportunidad-para-el-barrio

20 de noviembre de 2014

De trapito a barra brava

Esta mañana Infobae salió con la encuesta: ¿Cree que la Ciudad debería prohibir la actividad de los trapitos y limpiavidrios? El resultado fue rotundo. Sin embargo, me animo estar en desacuerdo con el 95% de los votantes, ya que creo entender su postura pero a su vez creo que no están teniendo una buena lectura del problema. No es que simplemente crea que criticar a los trapitos sea algo de gorila, incluso también defiendo esta postura porque a mi entender, es defender el bolsillo del trabajador que se ve obligado a pagar por un servicio que no quiere, todo por no tener el dinero suficiente para pagar un estacionamiento. Tener un auto, claro está, no significa disponer del excedente suficiente para andar regalando plata cada vez que se estacione, o se decide ir a un espectáculo, y los trapitos te obligan a pagar, ya que si no lo haces, en la mayoría de los casos, cuando volvés el auto lo encontrás dañado.
También es necesario aclarar, que no se puede generalizar y meter a todos los trapitos en la misma bolsa. Hay quienes obtienen de esta actividad los medios de subsistencia, pero también los hay, y mucho, los que forman bandas organizadas que llevan adelante varias actividades ilícitas. Estas bandas, a las que voy a criticar, son las que terminan de exprimir el bolsillo del trabajador, ya no solo exprimido por el sistema sino también por los (auto?) excluidos del mismo.
Por ejemplo, muchas veces se cree que el fútbol genera violencia y es un problema en sí mismo. Asociamos a las barras bravas con la pasión, y de ahí que hace mucho tiempo tenemos el mismo problema, el de la violencia en el fútbol, y no lo podemos solucionar. Las disputas no son por defender una camiseta, son para decidir quién controla estos negocios.  Las barras bravas argentinas son lo que son las maras en Centroamérica, Chicago, etc. son  pandillas que se han apropiado del fútbol por ser el deporte más popular, simplemente porque cada partido es un mercado inmenso, donde el negocio de la reventa de entradas, de los puestos de ropa, del estacionamiento en la calle, es millonario.
Al ser los clubes de fútbol los que han generado las mayores infraestructuras (debido a su popularidad centenaria), son los que por ende alquilan sus estadios para realizar grandes eventos, y es donde la pandilla de turno (de acuerdo a cada club) se encarga de realizar las actividades mencionadas anteriormente. Entre ellas la de cuidar el auto.
Más flagelos se reproducen. Estas bandas ya autofinanciadas, se asientan sobre los clubes, amenazan a los jugadores, a dirigentes, a periodistas, que muchas veces por temor a represalias (son comunes las amenazas a las familias de los dirigentes) terminan siendo cómplices. Transa va, transa viene, y estas mismas asociaciones criminales terminan trabajando para dirigentes políticos, y, en donde cae uno caen todos, crece la complicidad e impunidad. En consecuencia aumentan su poder y su tamaño,  ya que hay más torta para repartir. 
 Desde los partidos políticos se ha intentado buscar alternativas para generar soluciones al problema de los trapitos creando un registro de cuida coches. No parece una mala idea, incluso fue una ley aprobada por todo el arco político de la ciudad, sin embargo el Jefe de gobierno la vetó. Aun estando registrados está mal que nos cobren por estacionar en un espacio público, argumentan desde el pro.
Sin embargo, este registro va a estar compuesto por las personas que verdaderamente hacen de esta actividad su forma de subsistir, y dejando a la vista a los trapitos que por algún motivo se nieguen a registrarse. 
Por lo tanto, creando este registro puede que se esté generando empleo para personas en situación de vulnerabilidad, regulando un precio (bono) de estacionamiento en la calle, mucho más barato que el precio que se le ocurra al trapito, generando condiciones de mayor seguridad, y además, se va a desbaratar uno de los negocios ilícitos que llevan adelante las mafias en nuestro país. Es decir, se puede avanzar en un problema mucho más grande.
Viéndolo de esta manera, no parece ser una locura que un trabajador pague por un bono de estacionamiento en la vía pública, que además se puede compensar con la baja en algún impuesto, o mecanismo parecido. Por otro lado se pueden generar condiciones reales para que cada trapito que se registre pueda saltar hacia la formalidad condicionando su permiso para realizar la actividad con alguna obligación (retomar sus estudios, entre otras).
Uno de los votos de ese 5% fue mío. Y aquí expuse mi argumento.    
  
ACLARACIÓN:
NO HAY DATOS QUE SOSTENGAN ESTA NOTA DE OPINION. ES UNA MIRADA, PODÉS COINCIDIR COMO NO. TAMPOCO SE HACE ALUSIÓN A QUE UNA PERSONA QUE CUIDA COCHES TERMINA SIENDO BARRA BRAVA, SE QUIERE DECIR QUE AVANZAR EN UNO DE LOS PROBLEMAS TE LLEVA A AVANZAR EN EL OTRO. TAMPOCO SE MINIZA LA VIOLENCIA ENTRE FACCIONES DEL FUTBOL ARGENTINO QUE SE BASAN EN ALGUNA RIVALIDAD HISTÓRICA, SINO TRATA DE HACER UNA LECTURA MÁS COMPLETA.

Juan Carlos Travela
@JuanCTravela