4 de febrero de 2017

¿Y el valor agregado dónde está?

Una nueva publicación del INDEC pone a la luz los malos resultados de la política económica de cambiemos. El valor agregado no aparece, y nos enfrentamos a una inminente reprimarización de nuestra economía.

Por Juan Carlos Travela*

Los resultados de la actividad industrial de los primeros once meses del 2016 publicados por el Instituto Nacional  de Estadísticas y Censos (INDEC), el último 28 de diciembre, ponen sobre la mesa una de las dificultades que atraviesa este gobierno para cumplir con uno de los objetivos propuestos al inicio de su gestión: generar mayor valor agregado.
Desde que era jefe de gobierno, y en prácticamente todos sus discursos como  presidente, Macri ha venido diciendo que va a solucionar el problema de los argentinos generando más valor agregado. El supermercado del mundo.

Así lo hizo en uno de sus primeros discursos el 19 de diciembre del 2015, archivados en la página del PRO: "vamos a poder agregar valor y generar mejores oportunidades de trabajo".  

Sin embargo, esta promesa está lejos de cumplirse. La actividad industrial obtuvo una caída del 4,9% entre enero y noviembre del 2016 respecto al mismo periodo del último año de la gestión kirchnerista, y lo más interesante es analizar qué sectores fueron los más afectados, según su potencialidad de generar mayor valor.
Dentro del bloque alimenticio la caída en el nivel de actividad fue del 1,5%, sin embargo, fueron algunos de los rubros que más valor agregado generan los que sufrieron peores resultados: lácteos (-13,7%), bebidas (-4,4%), carnes rojas (-4,4%) y carnes blancas (-3,3%), frente al crecimiento de la molienda de cereales (+6,9%), la producción de azúcar (+1,9) y yerba mate (+2,7). Además, mientras la caída en la producción de papel y cartón fue del 0,8%, fue la edición y la impresión la actividad que sufrió una mayor caída alcanzado el -6,6%.

Por otro lado, mientras la producción de caucho y materias primas plásticas obtienen un aumento de la producción del 4,2%, son los productos del caucho y el plástico los que peores caídas sufren: neumáticos -1,6% y manufacturas de plástico -1,8%.A su vez, la caída de la industria automotriz alcanzó el 13%, y el resto de la industria metalmecánica el 6,6%.

Según el mismo informe publicado por el INDEC, la caída en la producción de carne se explica por la disminución del consumo interno en un 6%, es decir, de la mesa de los trabajadores, ya que las exportaciones de carne fueron mayores a las del 2015 en un 10%. La caída de la industria textil también está explicada por la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos, ya que la mayor parte de la producción está destinada al mercado interno.
Por último, la caída en el sector de la construcción del (-13,1%) afectó la producción de cemento y otros materiales de construcción, mientras que las industrias metálicas básicas y las sustancias y productos químicos también tuvieron resultados negativos en lo que fue el 2016.

¿Sobrevaloración del valor agregado?

Generar más valor agregado se ha convertido en un lugar común para la política argentina, ya que de ese objetivo se desprende la ilusión de generar más riqueza y a su vez una mayor demanda de empleo. Es cierto que a muy groso modo las actividades que más valor agregado generan, durante mucho tiempo, han sido las que también más empleo han generado, sin embargo esto no siempre tiene que ser así, y sobre todo, nuestro debate no debe quedarse en esa afirmación.  

A modo de ejemplo, una empresa puede producir de forma menos mecanizada con un mayor número de empleados y competir con una empresa que produce bienes sustitutos con alta tecnología y menos trabajadores. En este caso la clave para esta empresa será el precio de los bienes, y la única manera de mantenerse competitiva será aceptando ganancias menores. Más allá del menor valor agregado, habrá mayor demanda de empleo.
Sin embargo, lejos de proponer una desindustrialización de los procesos productivos de nuestra sociedad, y una pérdida en la eficiencia, el autor propone simplemente no poner todos los huevos en una sola canasta, y mantenernos atentos a la redistribución de la riqueza.

La mayor generación de valor por unidad de trabajo, es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas, puede generar mayores ingresos a través de la producción de bienes más sofisticados, la reducción de los costos por una mejora en el proceso productivo, etc., pero si estos no están acompañados por una redistribución de estos nuevos beneficios generados, muy lejos estará esta situación de beneficiar a todos los argentinos. Dado que el trabajador no es dueño de lo que produce sino de su fuerza de trabajo, solo puede quedarse con parte del excedente generado mediante la disputa por retener una porción de esa riqueza producida.

Si esto no sucede, el sueño del mayor valor agregado no habrá resuelto nuestros problemas. 
    
Muchas veces las urgencias nos impiden dar todos los debates que uno quisiera. Durante el 2016 ha aumentado la cantidad de pobres e indigentes en nuestro país, el desempleo, la deuda externa, y la inflación, entre otras cosas. Pareciera ser que estos resultados expuestos al comienzo serán solo parte de una promesa más de campaña. 

*Lic. En Comercio Internacional – Investigador UNQ

*****Columna publicada en Notas, Periodismo Popular, el día 31 de enero de 2017*****
http://notas.org.ar/2017/01/31/valor-agregado-donde-esta/

¿Qué dejó el debate por la Emergencia Social?

Por Juan Carlos Travela*
El proyecto de ley de Emergencia Social no ha pasado desapercibido. Además de provocar una multitudinaria manifestación en el Congreso, logró convocar conjuntamente a espacios que pocas veces coinciden: CGT, CTA, organizaciones sociales, y diversos partidos políticos, y copó la agenda en la Argentina,  provocando diversos cruces entre algunos sectores de la oposición y el oficialismo.
Durante la noche del miércoles 23 de noviembre el oficialismo confirmó el acuerdo, luego de oponerse al proyecto de ley en varias declaraciones y amenazar con el veto presidencial, como pasó con otras leyes impulsadas este año por la oposición.
El giro político que significó el acuerdo, y que es entendido como una victoria colectiva de los movimientos sociales y las fuerzas políticas de la oposición, al menos por quien presentó el proyecto, Juan Abal Medina, implica la declaración de la Emergencia Social por tres años, y pretende ser un paliativo a la situación socioeconómica que está afectando a las clases populares.
Sin embargo, más allá del cambio de rumbo, los argumentos presentados por el oficialismo se centraron en el descrédito de la política como herramienta transformadora de las estructuras económicas que nos mantienen en la pobreza, y en el rol predominante que se le otorga al mercado como institución que orienta el desarrollo económico. Por ese motivo, a fin de comprender la situación económica del país, y los años que vienen, estas declaraciones merecen ser analizadas.
“Si fuera por una ley, ¿para qué nos quedamos cortos? En vez de un millón de puestos de trabajos pongamos cinco millones y resolvimos todo”, fue una de las desafortunadas declaraciones del presidente Mauricio Macri. En concordancia, el ministro de Hacienda y Finanzas públicas, Alfonso Prat Gay, afirmó: “No hay soluciones mágicas porque no creamos empleo porque a un legislador se le ocurrió”. Luego, y manteniendo la ironía con la que trataron el tema, agregó: “Ojalá pudiéramos crear un millón, cinco o diez millones de puestos de trabajo por ley, porque de esa manera resolveríamos todos nuestros problemas”.
Otros integrantes del oficialismo reprodujeron esta idea, que además de ser errónea minimizaba la ley a solo un artículo, ya que no solo se buscaba generar un millón de puestos de trabajo sino que además se proponía la creación del Consejo de la economía popular, el incremento en un 15% de la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo, y el aumento en un 50% de las partidas presupuestarias destinadas a políticas alimentarias.
No obstante, a la precaria situación social que estamos viviendo debemos sumarle una preocupación más: el rol que se le pretende dar al Estado.
Mientras organismos oficiales demuestran que hay una crisis de empleo y elevados índices de pobreza, el gobierno argentino pretende obviar el uso de la política económica para resolverlo, y se ha puesto la búsqueda de la solución en el mercado, es decir, la supuesta lluvia de inversiones que no llega. Esto demuestra cuál es el rol que se le otorga al Estado, simplemente brindar protección a las propiedades individuales de las personas y la aplicación de sus contratos privados. Luego, el mercado atraerá las inversiones y resolverá el problema de los argentinos.
No es magia, es decisión política
Alfonso Prat Gay afirmó que no hay soluciones “mágicas”, lo cual es cierto. Lo que debe haber es voluntad política, y con ella crear empleos. Así como por decreto se decidió bajar las retenciones e impuestos a ciertos sectores concentrados, el gobierno puede decidir redistribuir los ingresos a quienes más lo necesitan, es decir, quienes son beneficiarios de este proyecto de ley.
Claro que hay cuestiones estructurales que no se superan solo con una ley, y tienen que ver con el (sub)desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo, se planteaba un proyecto de emergencia, que se basa en el detrimento de las condiciones de vida de la sociedad argentina durante el último año, y que golpea mucho más fuerte a quienes menos protección tienen.
El Estado ha sido un actor fundamental en la historia de los países que han alcanzado el pleno empleo y buenas condiciones de vida. Y esto lo ha hecho a través de políticas públicas y leyes, que, aunque Prat Gay quiera negarlo, se le han ocurrido a un legislador, un dirigente político, un referente social, un académico, etc. Lo que falta es la decisión.
El Estado podría volcar sus recursos en la urbanización faltante en tantos territorios de la república, en la construcción y la mejora de la infraestructura logística, y en la infraestructura educativa, lo que no solo generaría empleo de forma directa, sino también de forma indirecta dinamizando la economía y el mercado interno.
Sin embargo, esto requiere de una redistribución de la riqueza y un establecimiento de prioridades que no coincide con los objetivos de este gobierno.
Difícilmente podríamos afirmar que el gobierno ha virado ideológicamente, sino que más bien parece una decisión política con el objetivo de evitar un conflicto de magnitud tan cerca de fin de año. Lejos de las suposiciones, lo concreto fue la unión y el reclamo de todo un arco opositor al ajuste que logró la transferencia de ingresos en un mandato presidencial que parece priorizar la situación económica de la población.
@JuanCTravela
* Licenciado en Comercio Internacional, Universidad Nacional de Quilmes
*****Columna publicada en Notas, Periodismo Popular el día 28 de Noviembre de 2016****
http://notas.org.ar/2016/11/28/que-dejo-debate-emergencia-social/