1 de marzo de 2016

El Pro y su sueño americano

Por Juan Carlos Travela

El domingo 31 de Enero salió en Editorial La Nación, una nota titulada “Capitalismo en serio” (Ver) donde se manifiesta la oportunidad única en la historia nacional que significa la asunción de Mauricio Macri como presidente, ya que este nos puede llevar a un capitalismo con todas las letras, en serio, como les gusta decir a La Nación.
Debo aclarar que cuando leo este tipo de notas de opinión, lo primero que me surge es criticar cada punto donde veo que se afirman cuestiones que no condicen con la realidad, y que solo están basadas en la teoría económica ortodoxa, la que considero la más floja científicamente de todas las teorías. Sin embargo, afortunadamente un compañero me dijo que más allá de la debilidad de los argumentos lo que se puede rescatar para el análisis es la visión de país que se tiene desde este sector, lo que me ayudó a profundizar mi lectura y disparó este breve escrito.
Llamativamente la nota comienza citando a Marx y Engels, ya que considera aguda la observación de estos autores al afirmar, en 1848, que el capital es una potencia social que ha transformado la vida del hombre en la tierra. Aunque parece ser que para La Nación la lectura de Marx quedó solo en el manifiesto comunista, y no en su obra más importante, no es errado lo que se plantea, ya que para Marx el desarrollo de las fuerzas productivas no solo era un paso previo sino que necesario para que se produzca la revolución proletaria, y este desarrollo iba a generar niveles de producción de riquezas suficientes para mejorar la vida de todos los seres humanos, a diferencia del capitalismo donde solo unos pocos se ven beneficiados. Es decir, no se crítica la producción sino la distribución de las ganancias que surge de la propiedad de los medios de producción, en otras palabras, el problema no es el capital sino para quien se lo explota.
Lamentablemente la lucidez de la nota o la honestidad intelectual del autor llega hasta ese punto. En el párrafo siguiente lo que dice es que las ideas de Marx quedaron marchitas luego de que crueles dictaduras y terrorismos sangrientos fallaran en la creación del hombre nuevo y la sociedad más justa. Esto lo plantea como si el neoliberalismo nada tuvo que ver con las crueles dictaduras militares del siglo pasado en la región, o con el terrorismo sangriento llevado a cabo en el siglo XVIII y XIX con el fin de expandir el capitalismo como forma de producción y organización social en la región.
En la Argentina capitalista el problema no es el capitalismo en sí mismo, sino las equivocaciones políticas, pero en las experiencias de socialismo real no fueron equivocaciones políticas sino el socialismo en sí lo que ha fallado. En fin, contradicciones, doble vara, el lector sabrá decidir qué opina de la editorial.
Volviendo a la cuestión nacional, la nota afirma que en nuestro país nunca se logró una moneda estable, instituciones adecuadas, un empresariado que no dependa de la protección del Estado para ser competitivo, nunca se dio seguridad jurídica, y no se ha priorizado la educación. Llamativas afirmaciones ya que poseemos de las mejores y más prestigiosas universidades públicas de la región, y sí hubo seguridad jurídica, la que no bastó para que en la década de los 90 se detuviera la fuga de capitales y las reubicaciones de empresas fuera del país. Está más que comprobado, pero siempre hay que recordarle a este sector de la academia, que lo que busca el capital es rentabilidad, no seguridad jurídica. Por más que haya seguridad jurídica si no hay rentabilidad no hay inversión, sino, si solo se busca seguridad, estas inversiones irían a parar a bonos del gobierno norteamericano y no a inversiones productivas en países subdesarrollados.
El artículo sigue insistiendo en lo beneficioso del capital y de las inversiones, como si hubiera partido político que piense diferente. Ya lo dijimos antes, desde la izquierda hasta la derecha todos creemos que poseer capital es bueno para un país, la diferencia está en quien se queda con los beneficios de la producción, y en todo caso, que es lo que ofrecemos para que vengan esas inversiones. La derecha siempre ofrece alta rentabilidad en base a bajos salarios, y eso es a lo que nos oponemos.
Nos hemos acostumbrado a déficits fiscales, así lo afirman, aun existiendo fácilmente medios para corroborar que el superávit fiscal existió durante mínimo 2/3 de los tres periodos del gobierno anterior, y que el actual déficit está sumamente explicado por la teoría económica (no la que a ellos les conviene). Cuando la crisis internacional, que generó 30 millones de desocupados en el mundo, impacta en nuestra economía, es deber del Estado generar políticas anticíclicas que promuevan el consumo y la actividad económica. Es decir, cuando hay crecimiento hay superávit fiscal y cuando hay recesión (mundial) hay mayor gasto y déficit para volver a crecer. Keynes básico.
“El populismo desplegó una extensa gama de alquimias para sustituir, mediante la acción del Estado, la falta de capitales provocada por sus propios desaguisados” afirma, demostrando que poco conoce, o pretende dar a conocer, sobre la forma en que se han desarrollado las pocas naciones que lo hicieron durante el siglo XX. Aunque algo hay de verdad, nada más que lo que ven como negativo también se puede ver como positivo. Cuando no es el mercado es el Estado el que debe estar presente. Mientras el mundo no genera empleo, en los últimos años es el empleo público lo que ha crecido en la Argentina.
Luego vienen afirmaciones sustentadas en la nada misma: “En el mundo actual, globalizado y volátil, la principal ventaja comparativa de un país son sus instituciones”, u otra muy graciosa “[…] el modelo autárquico adoptado por los militares a partir de 1943 fue reciclado y continuado por todos los gobiernos posteriores. Ese retrato no fue bajado de la pared por el kirchnerismo, que adhirió a sus premisas con entusiasmo”
Lamentablemente para el autor, las exportaciones argentinas se multiplicaron exponencialmente desde la década de los 90 hasta la actualidad, algo que difícilmente puede acompañarse con la idea de autarquías. Claro está, molesta que haya protección de la industria nacional, y que haya largos años de superávit comercial.
En fin, el capitalismo es un modo de producción donde los dueños de los medios de producción (empresarios/accionistas) se apropian de la plusvalía generada por el trabajo de los obreros. Esta relación de producción ya existía, y va a seguir existiendo con Mauricio Macri. Lo que desde La Nación se propone es profundizar las desregulaciones que se proponen desde el Consenso de Washington y por las que aboga el neoliberalismo.
Apertura comercial plena, eliminación de aranceles, desregulación financiera y flotación libre del tipo de cambio. Equilibrio fiscal permanente, lo que implica que no se gaste más de lo que ingresa, promoviendo así la privatización de servicios como la educación o la salud. Especialización productiva: agro y servicios basados en el conocimiento, lo que no genera trabajo para todos y excluye a millones de personas que van a competir por salarios de subsistencia y caer en la informalidad. Una Argentina para pocos, pero eso sí, con cuentas estables. Liberalismo para el capital, miseria para el humano.       
          


9 de febrero de 2016

¿Que implica el pleno empleo en el neoliberalismo? Ni peras al olmo ni trabajo a Mauricio Macri

Más de treinta mil despidos se contabilizan en los primeros dos meses del gobierno de Macri entre privados y estatales[1], número que lamentablemente día a día va creciendo. Si a esto le sumamos las demás medidas antipopulares que fueron llevadas adelante, el panorama es poco alentador para las clases medias y bajas del país.
Ahora bien, cabe preguntarnos a qué se debe esta decisión de avanzar con los despidos tan agresivamente sin auditoría alguna, ya que uno espera que un presidente no opte por tomar decisiones que generen tanto malestar social como el que estamos viviendo. En este sentido, lo que busco con este escrito es poner en discusión qué implica el pleno empleo para Alfonso Prat Gay, Melconian, Espert y los economistas que componen el gobierno de Mauricio Macri, y simplemente ser un insumo más para todos aquellos que estamos dando día a día la tan desigual batalla cultural.
La tasa de desempleo en el país rondaba en un 6,6% en el segundo semestre de 2015[2], para nada mal dada la situación económica mundial y mucho menos si además de eso comparábamos el nivel de sueldo en dólares, ya que teníamos uno de los salarios en moneda estadounidense más alto de la región[3]. En fin, esto ya es historia porque el aluvión neoliberal viene de lleno a impactar en el nivel de empleo, elemento fundamental para mantener la vitalidad en la reproducción del capital.
Competitividad e inflación.
Es fácil reconocer la ideología de un economista (o  de un ser humano) ni bien menciona las cosas que más le preocupan, es decir, sus prioridades. Mientras a algunos criticaban la desigualdad en el ingreso, la tercerización o la precariedad laboral,  otros simplemente hablaban de la “falta de competitividad” y la inflación. Este es el caso de quienes nos gobiernan hoy en día. Todos hemos escuchado la necesidad de volvernos más competitivos, y de reducir la inflación como un elemento fundamental. Si bien escribí en anteriores artículos sobre lo relativo y discutible que es el problema de la inflación (leer), me parece muy importante volver sobre el tema desde la perspectiva del nivel de salario que hoy nos preocupa.
La competitividad de un país está dada por varios factores entre los que se pueden destacar su infraestructura, su régimen fiscal, sus características naturales, su nivel de sueldos, entre otras. Para los economistas neoliberales el salario es un costo, y si se busca ser competitivos en el corto plazo el salario es la variable más fácil de ajustar. Veamos un ejemplo:

“Al comparar a Chile con países de PIB per cápita PPP similares o cercanos (en la vecindad), se puede constatar la profundidad del atraso salarial. Por ejemplo, Croacia, con un PIB per cápita similar a Chile (en 2011), tiene una mediana salarial casi un 100 % superior. Así mientras en Croacia el 50 % de los trabajadores gana menos del 80 % de su PIB per cápita, en Chile esta razón sólo llega a 40 %.” (Gonzalo Duran, Marco Kremerman. 2015)

Ahora es fácil entender cómo es que Chile es el país número uno en el ranking de competitividad de la región, y esto es por su bajo nivel de salarios, aunque este dato no es mencionado por el informe del World Economic Forum[4], que menciona estas características: 1) institucionalidad 2) bajo nivel de corrupción 3) eficiencia gubernamental 4) estabilidad macroeconómica, como los factores que implican el gran éxito chileno. Está claro que estos organismos responden al poder político y económico global.
Si bien con la fuerte devaluación del gobierno macrista nuestros sueldos en dólares se redujeron significativamente, la clave ahora para mantener este nivel de salarios son las próximas paritarias y el nivel de ocupación.
Mientras mayor nivel de desempleo menor es la posibilidad de pelear por una actualización salarial. Ellos han desplazado el salario real hacia abajo, y ahora lo que buscan es que no vuelva a subir. Así lo explican sus manuales:

“Ahora bien, la curva de oferta de trabajo del mercado puede desplazarse cuando: a) cambian los gustos o actitudes de los individuos que lo forman, b) se altera el número de trabajadores debido a, por ejemplo, la emigración o la inmigración, y c) cambia el salario de otros mercados de trabajo” (Francisco Mochon, Victor Vecker, 2008).

Estos 30 mil[5] nuevos desocupados irán hacia otros mercados (otros sectores de la economía) a buscar trabajo aumentando la oferta del mismo, manteniendo a la baja el salario real, y complicando la puja salarial. Probablemente ya entendió el concepto, pero a estos economistas les gusta explicar todo con gráficos así que acá le dejo uno.

Poco de esto es nuevo, para Marx el ejército industrial de reserva (los desocupados) sirve al capital para contener la subida de los salarios de los trabajadores.
Respecto a la inflación, la teoría neoclásica parte del pleno empleo, y explica que un aumento en la oferta monetaria estimula la demanda agregada (el consumo general) con una oferta agregada justamente limitada por el pleno empleo. Y agrega el concepto de la curva de Philips. Mientras mayor es el nivel de empleo, más alto son los salarios y en consecuencia mayor es el nivel de inflación.
“Si, además, la actividad económica se halla en una
situación tal que la totalidad de los factores productivos
se encuentra empleada, la producción física de bienes y
servicios no podrá aumentar a corto plazo. Resultará,
por lo tanto, que esta demanda incrementada no se podrá
satisfacer mediante un aumento en la producción y,
en consecuencia, los precios subirán.
(Francisco Mochon, Victor Vecker, 2008).

            Es aquí donde el nivel de empleo termina jugando un rol muy importante para el modelo de país que piensa Mauricio Macri, donde se buscar mejorar la rentabilidad del capital y esto se da a costa del bienestar de la clase trabajadora. Para esto aumentar la tasa de desempleo es un factor clave. No es una campaña de miedo, es simplemente leer los libros que leen los neoliberales, porque como ya discutí en el programa de radio donde participo, ningún economista nace neoliberal (escuchar).
            Por último y saliendo del tema, mientras buscaba los datos para escribir esta nota, me pareció ver algunas coincidencias respecto a lo siguiente: a los docentes les ofrecen un 23,6%[6] de actualización salarial y por decreto en Enero ya le han aumentado un 40% a las fuerzas de seguridad[7], hay un explícito objetivo de reducir el salario real de los trabajadores, aumentar la desocupación (por decisión propia del gobierno), reducir el consumo (ver aquí y aquí),  abrir las puertas  a la auditoría e imposición de política económica del FMI, junto con los pocos sectores que han sido beneficiados por este gobierno en estos dos meses en detrimento del bienestar de la mayoría. Releyendo la impecable carta de Rodolfo Walsh a la junta militar[8] veo claras coincidencias con las decisiones tomadas por la última dictadura militar en nuestro país. Seguro el lector podrá enunciar muchas más.   
 
Juan Carlos Travela
Escuchame en La Economía No Importó Nunca https://www.facebook.com/laeconomianoimportonunca/







Referencias Bibliográficas:
·         Gonzalo Durán, Marco Kremerman, 2015. “Los Verdaderos Sueldos en Chile”, Estudios de la Fundación SOL. Santiago de Chile. [En Línea] 9-2-2016

·         Francisco Mochón, Victor Beker, 2008. “Economía : principios y aplicaciones”, 4ta edición. McGraw-Hill, México.  




[1] Ver: http://www.lanacion.com.ar/1867695-segun-la-cta-los-despidos-en-el-sector-privado-son-casi-22800
[2] Ver: http://www.telam.com.ar/notas/201508/116864-argentina-tasa-de-desempleo-mas-baja-del-mundo.html
[3] Ver: http://fidagh.org/joomlafidagh/salarios-latinoamericanos
[4] Ver: http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2014-15.pdf
[5] Número que aumenta día a día
[6] http://www.infobae.com/2016/02/08/1788677-paritarias-bonaerenses-semana-clave-la-negociacion-el-salario-docente
[7] http://www.cronista.com/economiapolitica/El-Gobierno-aumento-un-40-los-sueldos-de-las-fuerzas-de-seguridad-20131223-0072.html
[8] http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/dictadura/la_ultima_carta_de_rodolfo_walsh.php